Testigos de Su Gloria en Haití...

En Haití en un campo de refugiados
Meditando sobre mi estadía en Haití junto a voluntarios de Proyecto América luego del terrible terremoto que destruyó gran parte de ese país en el 2010, recuerdo claramente la enseñanza que Dios nos dio de que en medio de tanta destrucción podíamos ser testigos de su gloria. De verdad que era chocante aquella afirmación ya que al caminar por las calles de Puerto Príncipe y ver la magnitud de la destrucción y la miseria extrema con que allí se vive te hacia dudar fácilmente de que Dios pudiera estar presente en medio de todo aquello.

Una vez que salimos a las calles a ejercer nuestras labores de servicio y comenzamos a interactuar con la gente todo cambió. Comenzamos a ser guiados por Dios y a ver su mano actuando a nuestro favor. Llegábamos a lugares olvidados por las autoridades y veíamos como la gente nos recibía con aquel gozo, niños con sonrisas en sus labios, con gratitud... A veces ni siquiera teníamos que darles nada, el simple hecho de estar allí y brindarles un abrazo, nuestro tiempo, mostrarle que nos importaban, eso hacia la diferencia. 

Esa sonrisa... ¡la gloria de Dios!
Un día llegamos a un lugar llamado Cité Soleil, considerado como uno de los barrios más pobres y peligrosos de todo el hemisferio occidental, y comenzamos nuestro operativo médico y social. Como a las dos horas nos echaron del lugar, no los habitantes sino las autoridades porque supuestamente la zona estaba manejada ya por una Organización No-Gubernamental (ONG) y nosotros estábamos interfiriendo con su trabajo. Increíble pero cierto, así que lamentablemente tuvimos que retirarnos. El líder de la comunidad comenzó a llamarnos todos los días pidiéndonos que por favor regresáramos ya que nadie les daba atención. Varios días pasaron y decidimos regresar, a pesar de que nos habían dicho que no volviéramos, porque sentíamos del Señor que debíamos volver.

Fue así como regresamos con todos nuestros voluntarios para servir en Cité Soleil una vez más. La gente nos recibió con alegría, deseosos de ser atendidos por los médicos y de interactuar con nosotros. En medio de todo lo que estaba pasando un grupo de nuestros voluntarios hablaba con la gente del barrio y a compartía de Jesús. De repente un joven del barrio se acerca a uno de nuestros voluntarios y éste comienza a hablar con el muchacho y a explicarle acerca del amor de Jesús. El joven comienza a llorar y pide que oren por él y, cayendo de rodillas en en el piso, varios de nuestros voluntarios interceden por aquel joven. Cuando terminaron, y se pusieron de pie, aquel joven comenzó a darnos las gracias por estar allí. Nos decía que tal vez nosotros no entendíamos por qué estábamos alli pero que había sido el mismo Dios que nos había traído con un propósito. Nos dijo que en el terremoto había perdido toda su familia, excepto su hermano menor, y que por varios meses estaban viviendo en una carpa, sin ninguna esperanza; Esa mañana había salido a caminar muy temprano desconsolado, cansado de todo y decidido a terminar de una vez y por todas con tanta miseria y sufrimiento. ¡Lo más impresionante fue que cuando nos encontró venia de camino a su carpa a buscar un cuchillo para matar a su hermanito y luego suicidarse! Emocionado nos seguía dando las gracias porque Dios nos había enviado ese preciso día para evitar una tragedia y salvarle la vida a su hermano y a él. En ese instante pudimos experimentar la gloria de Dios en uno de los lugares más pobres y olvidados del planeta.

Repartición de comida caliente..
Como ésta hay cientos de historias de como pudimos ver la misma mano de Dios obrando a través de nosotros en los días que estuvimos trabajando en Haití. Así que al regresar a nuestros hogares pudimos entender perfectamente lo que se nos había enseñado a nuestra llegada a Puerto Príncipe...y en medio de tanta destrucción y miseria pudimos ser testigos de la misma gloria de Dios.
«¡Santo, santo, santo es el Señor de los Ejércitos Celestiales! ¡Toda la tierra está llena de su gloria!». Isaías 6:3
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Por E. Betances  / Se permite la reproducción citando la fuente
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2 comentarios :

  1. Wow... impresionante. ¡Que Dios siga usándolos y mostrando su gloria en ese país! ¡Bendiciones!

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