Haití...


Hoy se cumplen dos años de una de las tragedias más grandes de nuestros tiempos: el terremoto de Haití. Se dice que esta tragedia dejó más de 315,000 muertos, millares de heridos y casi 2 millones de damnificados.

Estas cantidades causan gran asombro pero no se comparan con el impacto que me causó estar allí en Puerto Príncipe a sólo días del suceso. Parecían escenas sacadas de una película de guerra: gente desplazada por todas partes, basura, escombros, edificios en el suelo, carros destrozados, sirenas, aviones y helicópteros de guerra sobrevolando la ciudad. Fueron momentos muy dramáticos y emocionales para los voluntarios que decidimos ir a dar una mano a nuestros hermanos haitianos. Pueden leer algunas de mis impresiones y testimonios en mi artículo Testigos de Su Gloria en Haití .

A dos años de la tragedia vemos como todavía hay más de 500,000 damnificados y como una epidemia de cólera ha infectado a más de 400,000 personas y ha matado a más de 6,000. Esto entre las muchas denuncias de violaciones y maltratos a niños y mujeres.


En medio de tantas malas noticias todavía hay esperanza. Muchas organizaciones humanitarias, la mayoría Cristianas, están decididas a hacer la diferencia en esta pobre nación. Conozco de varios amigos pastores que están trabajando constantemente en beneficio del pueblo haitiano y eso es de admirar.

Les exhorto a mantener a nuestros hermanos haitianos en oración para que Dios tenga misericordia de ellos y puedan ver Su gloria en medio de la tanta necesitad y aflicción en que viven. También les exhorto a ir en algún viaje misionero o ayudar financieramente a organizaciones que están trabajando allá.

Cambiando vidas con el amor de Jesús...

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Por E. Betances  / Se permite la reproducción citando la fuente
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1 comentario :

  1. La situación del pueblo haitiano es realmente dificil, es un pueblo que necesita de nuestra ayuda de la manera que podamos ofrecerla - cualquiera que sea - yo he tenido la oportunidad de ver de cerca la situación de dicha población y la verdad es que es muy precaria y triste.

    Seguimos orando y aportando para que dicha nación siga saliendo de su trago amargo - el cual es mucho mas antiguo que el terremoto - y que La Luz de Jesucristo alumbre las vidas del pueblo haitiano, nuestros hermanos.

    Bendiciones

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