A diario nos encontramos con situaciones que ponen a prueba nuestra fe. Estas son ya parte del diario vivir y, por más "fuerte" que queramos o aparentamos ser, nadie está exento.

Dios permite situaciones adversas para aumentar nuestra fe y para mostrar Su gloria en y a través de nuestras vidas. El problema radica en que muchas veces cuando estamos en medio de la adversidad se nos olvida en quien hemos creído, que Dios está en control y que si somos Sus hijos todo obra para bien.

La Biblia está llena de ejemplos y testimonios de gente cuya fe fue probada, unos salieron victoriosos pero muchos sucumbieron ante la prueba. Creo que uno de los ejemplos más claros de qué tan fácil es desesperarse  y perder la esperanza ante la adversidad está en Lucas 8

En este pasaje vemos que Jesús tiene un propósito de mostrar Su gloria liberando a un hombre que llevaba años poseído por una legión de demonios. Para poder llegar adonde estaba el endemoniado le era necesario primero cruzar un gran lago y por eso le dice a Sus discípulos: ¡Vamos al otro lado!

En medio de esta travesía Jesús se duerme y de repente se desata una tormenta descomunal. Los discípulos, algunos de ellos pescadores profesionales, se asustan tanto que creen que sus vidas están en peligro. Llegan gritando adonde Jesús para despertarlo, seguramente no para que Jesús hiciera algo para salvarlos sino para que Jesús supiera que Su vida también corría un peligro eminente. 

Para sorpresa de todos en la barca, Jesús se levanta y ordena al viento y a las olas que se calmen. La tormenta se detiene enseguida y todo queda tranquilo. ¡Imagínense la cara de asombro que ponen estos hombres ante tal despliegue de poder y autoridad! En ese instante Jesús los mira y les dice: "¿Dónde está la fe de ustedes?"

¡Qué fácil se nos olvida en quien hemos creído! Olvidamos que Jesús tiene todo el poder y la autoridad para salvarnos y socorrernos no importando la circunstancia en que nos podamos encontrar.

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El 23 de Abril de 1985 la Coca-Cola lanzó al mercado la “New Coke” (La nueva versión de la Coca-Cola), pruebas de sabor habían demostrado unánimemente que las personas preferían el sabor de la nueva versión. Sin embargo por causa de la avalancha de protestas, dos meses después de su lanzamiento la Coca-Cola tuvo que resucitar la formula original con el nombre de “Coca-Cola Classic.” Para finalmente en el 2007 descontinuar a la usurpadora “New Coke” y restituir el nombre de la “Coca-Cola Classic” a simplemente “Coca-Cola,“ su nombre original.

La vida está llena de obstáculos que muchas veces nos estancan y nos impiden seguir. Cuando venimos  a Cristo y le hacemos Señor de nuestras vidas, aunque recibimos libertad espiritual, no estamos exentos a dichos obstáculos. Al contrario, muchas veces se nos dificulta más la vida ya que al conocer a Cristo nos damos cuenta de muchas cosas malas que antes hacíamos pero que ahora decidimos evitar para no ofender a Dios.

Un error que muchas veces cometemos es el de tratar de "vivir" la Vida Cristiana por nuestras propias fuerzas. Esto sólo nos trae frustración y nos aleja de Dios. La Vida Cristiana se vive a través del Espíritu Santo; Él es quien nos revela a Jesús y Su voluntad para nuestras vidas.

Jesús dijo sobre el Espíritu Santo:

"Cuando venga el Espíritu de verdad, Él los guiará a toda la verdad. Él no hablará por Su propia cuenta, sino que les dirá lo que ha oído y les contará lo que sucederá en el futuro. Me glorificará porque les contará todo lo que reciba de mí." Juan 16:13-14

¿Conoces a Jesús? ¿Es Jesús tu Señor y Salvador?

Si tu respuesta es positiva, entonces ¡ya tienes al Espíritu Santo en ti! Déjate guiar por Él; ríndele tu voluntad y verás como tu vida cambia. Ya no tienes que luchar contra esos obstáculos solo, ¡Jesús mismo es quien te guiará a través de Su Espíritu!

Si tu respuesta es negativa, ¿qué esperas para arrepentirte de tus pecados y venir delante de Jesús ahora mismo? Él está dispuesto a escucharte, perdonarte, levantarte, restaurarte, y llenarte con Su Santo Espíritu para que puedas vivir una vida victoriosa y puedas cumplir con el propósito para el cual fuiste creado. Jesús está tocando a la puerta de tu corazón, ¡déjalo entrar!

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Es interesante que hace un par de siglos atrás, era suficiente con decir: “La Biblia es la Palabra de Dios” …y punto, pero resulta que a medida que comenzaron a surgir tendencias y cuestionamientos contra la Biblia de parte de filósofos, científicos y movimientos antagónicos a las Escrituras que se dieron a la tarea de retar y cuestionar la integridad de ésta como Palabra de Dios, se hizo gradualmente necesario añadir a la declaración original ciertos adjetivos calificativos en respuesta a estos ataques y amenazas. Primero se hizo necesario declarar: “la Biblia es la Palabra de Dios plena”, luego, “la Biblia es la Palabra de Dios plena y verbal”. Tampoco siendo suficiente nos vimos forzados a declarar: “la Biblia es la Palabra de Dios plena, verbal e infalible”. Pensando que con esto bastaría, nuevamente llegó el momento cuando no hubo otra alternativa que añadir: “¡la Biblia es la Palabra de Dios plena, verbal, infalible e inerrante!” Lo que fue en algún momento una frase sólida y contundente, se fue desvirtuando y perdiendo sentido hasta que lamentablemente fue necesario reforzar el concepto. Por causa de la insatisfacción, insaciabilidad, incredulidad y actitud beligerante del hombre contra la Biblia, fue menester modificar y calificar más ampliamente lo que originalmente se supone que fuese una declaración vasta, concluyente e incuestionable.