En días pasados tuve la oportunidad de conocer a un hombre que según él no cree en Dios pero que me enseñó un principio de vida espectacular.

Me cuentan que este hombre es de esas personas que ayudan a todo el mundo sin esperar recibir nada a cambio. Muchos lo han engañado, han tomado ventaja de él, se han aprovechado de su bondad, pero a él nada de esto le importa.

Le pregunté que por qué no creía en Dios y me dijo que no podía comprender por qué habían tantas religiones y por qué todas decían tener la verdad. Me dijo que estaba cansado de la hipocresía de los religiosos y de tantos problemas que la religión ha causado a través de la historia.


Para este hombre sólo existe un principio de vida: amar al prójimo.

Lo que más me impactó de mi conversación con este hombre fue que a pesar de auto-proclamarse como "ateo", noté cualidades y virtudes en él que a muchos Cristianos nos faltan. Él se preguntaba por qué sus amigos se incomodaban con él cuando luego de ayudar a alguien necesitado este le fallaba o engañaba. Me dijo tranquilamente: "Si yo ayudo a alguien y este me engaña, o me queda mal, no soy yo el que está mal... yo cumplí con mi deber."

¡Qué tremenda enseñanza!

Muchas veces nos enfocamos en ser reconocidos o "pagados" por las cosas "buenas" que hacemos por otros en necesidad y no nos damos cuenta de que nosotros estamos supuestos a "hacer el bien sin mirar a quien."

Cómo hijos de Dios estamos llamados a ser de bendición a otros, sin importar recibir recompensa terrenal ya que nuestra recompensa está en Jesús y es eterna.

Recuerda que "somos bendecidos para bendecir".


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Por Emanuel Betances / Se permite la reproducción citando la fuente
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"Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos. Dime si mi conducta no te agrada, y enséñame a vivir como quieres que yo viva."
Salmos 139:23-24 TLA



No Necesito MuchoJesús Adrián Romero

Que me moje la lluvia, que me mire el sol
Que me abracen mis hijos, que sienta su amor
Y que venga un amigo cuando débil soy
Y que siempre mis días sepan a canción.

Que sonría mi esposa siempre al despertar
Que en mi mesa se sirva siempre vino y pan
Y si un ángel llamara para platicar
Hospedaje en mi casa siempre encontrará.

No necesito mucho para vivir
Solo el ritmo que da Tu palabra
Tu presencia brillando en mi casa al amanecer.

Cuando brilla el sol
Ahí estás conmigo Tú
Y en mi corazón
Eres Tú el motivo, uh oh
Brilla en mi interior
Eres lo que necesito yo
Vas conmigo al caminar.

Que disfrute la vida que me has dado hoy
Que Te encuentre en las cosas que me traen dolor
Y que nunca Te olvide cuando el sol se va
Y que mire en la gente Tu expresión, Tu faz.

No necesito mucho para vivir
Solo el ritmo que da Tu palabra
Tu presencia brillando en mi casa al amanecer.

Cuando brilla el sol
Ahí estás conmigo Tú
Y en mi corazón
Eres Tú el motivo, uh oh
Brilla en mi interior
Eres lo que necesito yo
Vas conmigo al caminar.
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