Últimamente he hablando con algunas personas que lamentablemente han caído presas de lo que considero ser el mayor de los engaños: creerse el cuento de que son tan malos que no tienen perdón de Dios.


Pastor Daniel Arbolaez.
"Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella." – Juan 11:3 y 4

No es su nombre lo que le hace importante sino lo que hizo. El fue a Jesús para interceder a favor de alguien. Después de todo su amigo estaba enfermo y solo Jesús podía ayudarle. El no podía hacer nada para cambiar la situación de Lázaro, pero si podía interceder delante de aquel que tenia todo el poder para cambiar dicha situación. Otros amigos cuidaron de Lázaro trayéndole comida Kosher, otros leyéndole algunos rollos de la sagrada escritura. Otros consolaban a la familia del enfermo. Pero este desconocido hizo lo que todos podemos y debemos hacer: Interceder. Bienvenido al club de los héroes anónimos y arrodillados.