"Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios." Efesios 3:14-19


1- EL PECADO ENTRÓ EN EL MUNDO SEPARÁNDONOS DE DIOS.

El pecado es descrito en la Biblia como la trasgresión a la ley de Dios (1 Juan 3:4).

"…por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios…" Romanos 3:23


2. EL ESCÁNDALO DE LA GRACIA

La gracia es el acto de amor unilateral e inmerecido por el que Dios llama continuamente las almas hacia Sí.

"Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados. Vivían en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo —el líder de los poderes del mundo invisible—, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios. Todos vivíamos así en el pasado, siguiendo los deseos de nuestras pasiones y la inclinación de nuestra naturaleza pecaminosa. Por nuestra propia naturaleza, éramos objeto del enojo de Dios igual que todos los demás.

Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!) Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús. De modo que, en los tiempos futuros, Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros, que estamos unidos a Cristo Jesús. Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios." Efesios 2:1-8


3. NADA NOS PODRÁ SEPARAR DE SU AMOR

"Yo estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor." Romanos 8:38-39


4. LA GRACIA DE DIOS EN LA PROFUNDIDAD DEL PECADO

"Muchos creen como que Dios tiene una línea – un límite en su amor y misericordia – como si hubiese un punto en el cual Él diga, “Me has provocado por demás. Has rechazado todas mis peticiones – todas mis advertencias. Y ahora has cruzado la raya. Tu corazón está frío. Satanás ahora tiene un bastión en tu corazón.”  Muchos de los que se han apartado de Dios están demasiado avergonzados o demasiado convencidos de que han perdido su día de gracia por pecar tanto. No pueden concebir que el Señor los rescate de las profundidades de su condición pecaminosa con amor y misericordia.

Sin embargo David dijo en el Salmo 51:17: “tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.” Y Jesús dijo en Juan 6:37: “y al que a mí viene, no le echo fuera.”

Ninguno está demasiado lejos para ser alcanzado por Dios; ninguno es desechado… La sangre de Jesús nos alcanza en las profundidades del pecado, ofreciéndonos libertad, perdón, misericordia y reconciliación con el Padre. No importa cuán profundamente usted haya caído, el amor y el perdón van más profundos. 

El Espíritu Santo está tratando con muchos, diciendo, “Arrepiéntete. Estoy en lo profundo de tu situación para traerte de vuelta.” David Wilkerson


5. DEMASIADO GRANDE

"Cuando pienso en todo esto, caigo de rodillas y elevo una oración al Padre, el Creador de todo lo que existe en el cielo y en la tierra. Pido en oración que, de sus gloriosos e inagotables recursos, los fortalezca con poder en el ser interior por medio de su Espíritu. Entonces Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él. Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes. Espero que puedan comprender, como corresponde a todo el pueblo de Dios, cuán ancho, cuán largo, cuán alto y cuán profundo es su amor. Es mi deseo que experimenten el amor de Cristo, aun cuando es demasiado grande para comprenderlo todo. Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios.

Y ahora, que toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros. ¡Gloria a él en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones desde hoy y para siempre! Amén." Efesios 3:14-21


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Por Emanuel Betances / Se permite la reproducción citando la fuente
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