ACTUALIZACIÓN JUNIO 27, 2015
Cuando niño yo era bien tímido. Le tenía miedo hasta a mi propia sombra. Recuerdo muy bien la primera niña de quien me enamoré "platónicamente" en la escuela y a la cual nunca me atreví a decirle nada. Luego cuando jovencito recuerdo haberme enamorado de varias muchachas de la escuela y de la iglesia pero por una u otra razón nunca llegué a "declararmele" a ninguna.

Me mantuve así por varios años hasta que un día conocí a una joven que me enloqueció; una mujer hermosa no solamente por fuera sino también por dentro. Nos conocimos en la iglesia y aunque al principio mi timidez no me dejaba hablarle un día me vi forzado a declararle mi amor.
En agosto del 1994 los jóvenes de mi iglesia nos fuimos a un campamento. Rápidamente me di cuenta de que habían varios muchachos interesados en esta chica y entendí que si yo no actuaba rápido la cosa se me iba a dificultar bastante. Una tarde me llené de valor y decidí hablar con ella. No sabia en realidad qué expresarle y lo único que se me ocurrió decirle fue: "¿Sabías que tú me caes muy bien?"

Así conquisté a mi primera novia :-)

¿Por qué hoy, y luego de tantos años, se me ocurre recordar y escribir sobre mi primera novia? ¡Es que hoy esa hermosa mujer que un día me robó el corazón y yo cumplimos 17 años de matrimonio!

¡Gloria a Dios por mi amada Priscila!

Mi amada esposa Priscila y yo :-)
Es por la gracia de Dios que hoy, luego de casi 4 años de noviazgo, 17 años de matrimonio y 4 hermosos hijos, yo puedo decir que amo a mi esposa más que nunca. Es una bendición que en medio de una sociedad que cada día valora menos el matrimonio mi esposa es mi mejor amiga.

Todos los días doy gracias a Dios por la mujer que puso a mi lado y le pido que me ayude a ser el esposo que Él quiere y el que Priscila se merece.

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Hace unos días comencé una nueva serie para conmemorar mis 4 años en Twitter.  Es interesante ver como mi conocimiento bíblico y doctrinal ha ido creciendo a través de los años... y mis escritos son una prueba de esto. Puedo ver cosas que escribí hace unos años que hoy en día no escribiría; veo gente que antes seguía que hoy ya no sigo; veo frases que compartía que hoy no compartiría.

Les comparto algunos de mis primeros tuits publicados entre Septiembre y Octubre del 2010:



















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En una sociedad completamente secularizada, y que cada día se aleja mas de Dios, el rol de padres temerosos de Dios se hace indispensable.

En la primera entrega de esta serie hablaba sobre cómo Dios ha utilizado mi relación con mis hijos para ayudarme a conocerlo más a Él; y cómo esa manera intensa en que amo a mis hijos, aún en esos momentos en que aparentemente “no se lo merecen”, me ayuda a comprender mejor la gracia que Dios ha tenido y tiene para conmigo.

Es interesante que a pesar de que este tema de la crianza de los hijos es tan complejo y extenso, y que ha sido analizado y estudiado ampliamente a través de los siglos, el Apóstol Pablo es guiado por el Espíritu Santo a presentarlo de manera magistral, no en un libro completo o en un capítulo completo, sino en un sólo versículo:

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor.” Efesios 6:4 (LBLA)

El Apóstol Pablo nos exhorta como padres a amar a nuestros hijos de tal manera que no se enojen con nosotros y a criarlos de tal manera que lleguen al conocimiento de Dios.

Estudiando sobre este tema me encontré con un articulo del Pastor John MacArthur, en su comentario sobre Efesios 6:4* , que me gustó mucho y decidí traducirlo para añadirlo a esta serie. Espero que les sea de bendición y edificación.
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MANERAS EN QUE LOS PADRES PROVOCAN - John MacArthur

En Efesios 6:4 la expresión "provocar a ira" sugiere un patrón continuo y repetido de tratamiento que gradualmente acumula una profunda ira y resentimiento que se expresa en hostilidad hacia el exterior. Tal tratamiento generalmente no está diseñado para provocar la ira.

Aquí hay ocho maneras en que los padres pueden provocar a ira a sus hijos:

1. La bienintencionada sobre-protección es una causa común de resentimiento en los niños. Los padres que “ahogan” a sus hijos, les restringen demasiado donde pueden ir y lo que pueden hacer, nunca les muestran confianza para hacer cosas por su cuenta y continuamente cuestionan su juicio construyen una barrera entre ellos y sus hijos — generalmente bajo la ilusión de que están construyendo una relación más estrecha. Los niños necesitan orientación cuidadosa y ciertas restricciones, pero son seres humanos individuales con derecho propio y deben aprender a tomar decisiones por cuenta propia, acorde con su edad y madurez. Sus voluntades pueden ser guiadas pero no controladas.

2. Otra causa común de provocación a ira a los hijos es el favoritismo. Isaac prefirió a Esaú sobre Jacob y Rebeca prefirió a Jacob sobre Esaú. ¡Ese favoritismo dual y contradictorio no sólo causó grandes problemas a la familia inmediata pero también ha repercutido a través de la historia en los conflictos entre los descendientes de Jacob y Esaú hasta nuestros días! Comparar a sus hijos entre ellos, especialmente en presencia de estos, pueden ser devastador para el niño que es menos talentoso o favorecido. Este tenderá a convertirse en un desanimado, resentido, antisocial y amargado.

El favoritismo de los padres generalmente conduce al favoritismo entre los propios niños, los cuales copian la práctica de sus padres. Ellos preferirán a un hermano o hermana sobre los demás y favorecerán a menudo a uno de los padres sobre el otro.

3. Una tercera manera en que los padres provocan a sus hijos es al demandarles logros más allá de los límites razonables. Un niño puede ser tan presionado a alcanzar logros que termina prácticamente destruido. Este aprende rápidamente que nada de lo que hace es suficiente para complacer a sus padres. Tan pronto como logra una meta es desafiado a lograr algo mejor. Los padres que sueñan con sus propios logros a través de las competencias deportivas de sus hijos, o las madres que sueñan con una carrera glamorosa a través de las vidas de sus hijas, prostituyen su responsabilidad como padres.

4. Una cuarta manera en que los niños son provocados es a través del desaliento. Un niño que nunca es felicitado o animado por sus padres está destinado a problemas. Si siempre le dicen lo que hace mal y nunca lo que hace bien, pronto perderá la esperanza y se convencerá de que es incapaz de hacer nada bien. En ese momento no tiene razón ni siquiera para intentar. Los padres siempre pueden encontrar algo que un niño realmente hace bien, y deberían mostrar agradecimiento por ello. Un niño necesita aprobación y aliento en las cosas que están bien tanto como necesita corrección en las cosas que no lo están.

5. Una quinta manera de provocación ocurre cuando los padres no se sacrifican por sus hijos haciéndolos sentir indeseados. Los niños que sienten que son una intrusión, que están siempre en el medio y que interfieren con los planes y la felicidad de sus padres, no pueden evitar estar resentidos. Para esos niños sus propios padres finalmente se convierten en indeseados y en una intromisión en sus planes y su felicidad.

6. Una sexta forma de provocación viene al no dejar que los niños crezcan a un ritmo normal. El siempre evitar que actúen infantilmente, aun cuando lo que hacen es perfectamente normal e inofensivo, no contribuye a su madurez, pero más bien ayuda a confirmarlos en sus niñerías.

7.  La séptima manera de airar a los niños es usando el amor como una herramienta de recompensa o de castigo — otorgándolo cuando un niño es bueno y retirándolo cuando es malo. Esta práctica es a menudo inconsciente, pero un niño puede percibir si un padre se preocupa menos por él cuando es desobediente que cuando se comporta. Así no es como Dios ama y no es la manera en que Él pretende que padres humanos amen. Dios disciplina a sus hijos con el mismo amor con que los bendice. "Aquellos a quienes Dios ama disciplina" (Hebreos 12:6). Porque es tan fácil castigar con ira y resentimiento, los padres deben mostrarles amor a sus hijos a la hora de disciplinarlos.

8. Una octava manera de provocar a los niños es por abuso físico y verbal. Los niños maltratados son una tragedia creciente hoy en día. Incluso en familias cristianas — el padre especialmente — a veces se reacciona de manera exagerada y se les pega a los hijos mucho más fuerte de lo necesario. Una disciplina física adecuada no es una cuestión de ejercer autoridad y fuerza superiores, sino de corregir en amor y razonablemente. Los niños también son abusados verbalmente. Un padre puede dominar fácilmente a un niño con palabras tanto como con fuerza física. Humillar un niño con argumentos superiores o sarcasmo puede infligirle graves daños y provocarle ira y resentimiento. ¡Es increíble que a veces decimos cosas a nuestros hijos que no consideraríamos decírselas a nadie más… por temor a arruinar nuestra reputación!

*Traducción del articulo por el Pastor John MacArthur titulado WAYS PARENTS PROVOKE
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En mi próxima entrega de esta serie estaremos hablando sobre la segunda parte de Efesios 6:4, "...sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor.” 

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A principios del 2010 me encontré con Twitter. Me tomó un tiempo entender su funcionamiento y para ser honesto pensé que nunca lo usaría. Después de unos meses decidí abrir una cuenta y comencé a seguir a un par de amigos y a lideres y pastores cristianos bien reconocidos. Estudié el comportamiento de estos en esta red social por unos días y en agosto 18 decidí escribir mi primer "tuit":

A través de mi interacción en Twitter comencé a conocer personas en diferentes partes del mundo y a compartir con ellos. Con el tiempo me percaté de que la frases cortas, 140 caracteres, me fluían con facilidad y pasé de solamente "retuitiar" frases de otros a publicar mis propias frases convirtiéndome así en lo que se conoce popularmente como un "tuitero".

Me di cuenta de que yo podía usar las Redes Sociales para hablar de mi relación con Jesucristo, predicar el Evangelio y ayudar a otros a tener una relación más intima con Dios. Por esta razón decidí hacer algo que no es muy recomendable en el mundo de las Redes Sociales pero que me ha dado muy buen resultado: consolidar mis cuentas de Facebook, Twitter y Google + para así alcanzar a un mayor número de personas con mis escritos.

Usualmente escribo sobre lo que Dios habla a mi vida a través de mi caminar con Él. La mayoría de mis escritos son una especie de auto-predicación que Dios en su infinita misericordia usa para bendecir y edificar a otros también.

Ya han pasado casi 4 años de mi primer "tuit" y revisando mi historial me he dado cuenta de como Dios me ha ido cambiando, como ha ido moldeándome... definitivamente no soy la misma persona, no soy el mismo escritor de antes. Veo algunas cosas que escribí hace un par de años que hoy en día no expresaría de la misma manera, quizás porque en esa ocasión usé un texto bíblico fuera de contexto o porque a través del estudio de la Biblia me he dado que tenían errores doctrinales. Doy gloria a Dios por esto.

Hoy comienzo una serie especial donde iré publicando algunos de los "tuits" que he escrito a través de estos 4 años. Ya llevo casi 34,000 "tuits" así que les prometo que no los pondré todos aquí :-)

Algunos de mis primeros "tuits":




















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